dilluns, 4 de gener de 2010

La Casa Abadia i el Misto

Un documento muy curioso en el Archivo Parroquial es el que nos relata la venta en subasta de la mitad de la Casa Abadía, fechado en el 1 de Abril de 1872. El papel en cuestión no deja de ser un completo relato de una transacción de venta en pública subasta de un edificio al mejor postor, pero luego veremos porqué es curioso y porqué me llamó la atención. Primero haremos un poco de historia.


La localización de la antigua Casa Abadía la desconocemos, pero la lógica nos dice que debería estar cerca del templo parroquial, y más concretamente en el "Carrer del Mig", que era donde se ubicaba la antigua iglesia. Sabemos que existía porque en las Visitas Pastorales se hacía mención de ella (1648, 1653, 1658....), y además, todas las inspecciones de cuentas de Clavarios y Fábrica de la Iglesia (desde 1630) se hacían en ella con la presencia del Rector, dos testigos del Ayuntamiento y el propio implicado que debía dar cuenta y razón de ellas.


Cuando se construyó el nuevo edificio de la Parroquial Iglesia de Beniarrés, inaugurado en 1693, en el emplazamiento que tiene el actual, configurando lo que pasó a llamarse como "Plaça de l'Esglesia", es de suponer que al poco tiempo cambiaría también la ubicación de la Casa Abadía (en la actual Plaza de la Iglesia nº 5 ).

Este tipo de edificio disfrutaba de exención perpetua de impuestos de contribución municipal, al igual que los edificios del Ayuntamiento, el Templo, el Real Pósito o las escuelas, hecho que todavía se conserva en la actualidad.

Cuando venía alguna personalidad religiosa, el Arzobispo o el Obispo a realizar alguna Visita Pastoral, se hospedaba en ella, por lo que es de suponer que dispondría de algunas estancias "nobles", o mejor equipadas, para atender a personas de tan alto rango. De hecho, todas las Visitas Pastorales se iniciaban con una procesión desde la Casa Abadía hasta la puerta de la Iglesia, donde el Obispo, al entrar, era recibido "oficialmente" dándole a besar la reliquia de la Cruz de Cristo, o "Lignum Crucis" (Leño de la Cruz).

Volviendo a la Casa, sabemos que disponía de una estancia especial, o despacho, con un gran armario cerrado con dos llaves, donde se custodiaban documentos, escrituras y los libros del Archivo Parroquial, y al que sólo tenían acceso el Párroco o el Vicario y un miembro del Ayuntamiento o Consejo. En su interior, y en la parte baja de dicho armario, había un arca de madera, bien cogida a la pared, con tres llaves (ver artículo de la Revista "Fent Poble" nº 5 L'Arqueta del Dipòsit") donde se guardaban los dineros de las distintas administraciones de la Iglesia.

La Casa Abadía disponía de un huerto bastante grande, donde se cultivaban las hortalizas necesarias para el sustento de sus moradores y además una zona destinada para animales de corral (gallinas, conejos, cerdos...).

Disponía de dependencias privadas (habitaciones) para el Rector y otras para el Vicario, en caso de que este ejerciera en esta Parroquia.

El Rector de la Iglesia de Beniarrés era a su vez Rector de la Vall, siendo L'Orxa un anejo en el que residía un Vicario que se encargaba de atender las necesidades de esta población, pero los derechos rectorales seguían siendo propiedad de Rector de Beniarrés. Hay conocimiento de una época en la que el Rector de la Vall, por causas que desconocemos, pasa a residir en L'Orxa (posiblemente ruina de la Casa Abadía). Corresponde a unos años de la segunda mitad del siglo XVII (1669-1680), quedando esta vez atendida la Parroquial de Beniarrés por un Vicario, Fray Vicent de Sovia.

En 3 de marzo de 1902 L'Orxa se independizó de Beniarrés y se convirtió en Parroquia propia, hasta 1975 en que dejó de ser Parroquia y se volvió a convertir en anejo de Beniarrés

La Casa Abadía, durante el rectorado de Frey Joseph Albert (1770-1778) sufre modificaciones al ser adquirida por dicho Rector la vivienda colindante (actual número dos de la Calle Los Dolores) a fin de ampliar dependencias y disponer de más espacio.

Transcurridos unos 100 años desde su adquisición, sabemos que la antigua Casa Abadía inicial se encontraba en muy mal estado. El 28 de julio de 1863 se solicita, por parte del Rector Ecónomo D. Genaro Berenguer Blanquer (1862-1873), al Arzobispado de Valencia la venta de la casa que adquirió el Dr. Frey Joseph Albert, a fin de hacer frente a los gastos de reparación de la antigua Abadía, calificada en este documento de encontrarse en "estado ruinoso".

Don José Briet, Maestro de Obras aprobado por la Academia de San Carlos de Valencia, y con residencia en Alcoy, se encarga de proceder a su tasación para conocer el precio por el que se puede vender la vivienda, y el Sr. Cura Arcipreste del Partido de Cocentaina se encarga de realizar y razonar el informe.

El Arzobispado acepta la propuesta de venta, alegando que se realice, por ser más beneficioso, en pública subasta al mejor postor, partiendo de un precio mínimo necesario para la reedificación de la Abadía.

Siguen todos los trámites administrativos, y el 19 de marzo de 1872 (casi nueve años después de iniciado el expediente), el Notario de Beniarrés Don Vicente Jordá Cortell, redacta el pliego de Condiciones en las que se realizará la subasta. Dichas condiciones son las siguientes:

"PLIEGO DE CONDICIONES:

Pliego de Condiciones bajo las cuales se ha de subastar la finca siguiente:

Media casa de habitación que es parte de la Casa Abadía, que consta de piso bajo y alto, y tiene de superficie ciento treinta metros, sesenta y tres decímetros y ochenta centímetros, situada en esta Villa, Calle de los Dolores número catorce, que linda por la derecha entrando con la otra media casa Abadía, por la izquierda con la de Francisco Vilaplana y por espaldas el huerto o corral descubierto de la Casa Abadía, tasada en mil pesetas.

CONDICIONES

1ª El remate se celebrará en esta Villa a la puerta de casa Abadía de la misma en el día primero de Abril próximo, que principiará a las cuatro de la tarde y su duración será de media hora, mientras arderá un pedazo de cerilla que se encenderá al efecto.

2ª. No se admitirá postura que no cubra el valor de la tasación.

3ª. El pago del precio de la compra se verificará en metálico en el acto de otorgarse la escritura.

4ª. El rematante quedara obligado al pago de los derechos del expediente de subasta, escritura de venta, derechos y registro de hipoteca.

5ª. La venta bajo las mismas condiciones y términos, como adquirió el Dr. Frey Don José Martí, Cura párroco que fue de esta Villa, la finca y por lo tanto el Don Genaro Berenguer solo responde de la erección por hechos propios.

6ª. Las puertas de la sala, las de la reja, la reja, y las puertas, y celosías que hay dentro de la sala, no entran en esta venta.

7ª. No se dejará ventana ni agujero de ninguna clase que reciba la luz del corral descubierto, o huerto de la casa Abadía, y que la ventana y reja que dan a la Calle han de quedar tapadas.

8ª. En comprador no entrará a habitar la casa hasta dos meses después de hecha la escritura, pero en el interior podrán hacer en ella cuantas obras creyera convenientes.

9ª. Si el día diez de Abril próximo se presentara puja a la finca rematada aumentando el valor del remate, cuando menos en una décima parte, se celebrará nuevo remate, en el día siguiente once.

10ª. Si por el tiempo el comprador quisiera levantar la parte de casa que se subasta, a la altura en que quedara la Casa Abadía después de hecha la obra, se le dará gratuitamente y sin ninguna retribución la pared medianera.

Beniarrés diez y nueve de Marzo de mil ochocientos setenta y dos".

Dichas condiciones son entregadas a Bautista Badía, Pregonero Público el 24 de marzo de 1872 a fin de que a voz en grito las haga públicas en todas las esquinas de las calles de la Villa.

Llegado el día 1 de abril, y siendo las cuatro de la tarde, reunidos todos los interesados a la puerta de la Casa Abadía, y actuando como testigos Don Joaquín Guerola Valor, Cirujano y Don José Giner Aliques, Alcalde, se presentó como licitador Francisco Moncho, ofreciendo la suma de mil pesetas. Se inicia la subasta y se enciende un pedazo de cerilla para que cuando acabe de arder quedase hecho el remate al mejor postor. El Pregonero dio la voz de "a las dos", y en este momento se presentó Vicente Calbo López ofreciendo mil doscientas pesetas. Termina de arder la cerilla no compareciendo nadie más, y el Pregonero dando la voz de "a las tres" concluye la subasta quedando adjudicada la vivienda al dicho Vicente Calbo López, firmando a continuación un acta notarial del acto todos los testigos e implicados para dar fe de lo ocurrido.

Examinando el documento parecen un poco extrañas las condiciones de que las puertas, las rejas y las celosías no entraban en la venta, así como la ventana y reja que dan a la calle debían ser tapiadas. Lo mismo la condición de que el comprador no puede habitarla hasta pasados dos meses después de hecha la escritura pública del acto.

Pero lo más curioso es el hecho de encender una cerilla para realizar la subasta, y esta deberá estar ardiendo durante la media hora que durará el acto. Imagino que la cerilla no sería como las que conocemos en la actualidad, ni siquiera se aproximaría. Pero ahí queda el dato como una curiosidad.

Reducida la Casa Abadía a su estado inicial, se repara y acondiciona para que pueda ejercer las funciones a las que está destinada de alojamiento del Rector y Archivo Parroquial.

El 6 de octubre de 1920, el Párroco Don Higinio Vilaplana Orts (1913-1921), aprovechando el legado que deja a la Parroquia Dª Josefa Tomás Abad, adquiere la casa contigua a la nueva Iglesia, cuya entrada es por la Calle San Vicente número dos, a fin de construir, de nueva planta, un edificio para vivienda del Vicario.

Este edificio había sido, desde muy antiguo, últimos del XVIII, un taller de carpintería y vivienda de la Familia Crespo. Ya figura así en el Censo Municipal de 1818. El 4 de mayo de 1894 es vendido el edificio a José Sanjuan Jover, escultor y tallista, que ya poseía el edificio lindante de la Calle San Antonio número cuatro. Y en la fecha expresada de 1920 es adquirida por la Parroquia, derribada y levantada de nueva planta, cuya fachada es la que hoy conocemos con algunos cambios.

¿Que ocurrió con la antigua Casa Abadía?. En 1945, Don Miguel Rocher Rocher (1942-1952) solicita al Arzobispado venderla por amenazar de nuevo ruina, y convertir la Casa del Vicario en Casa Abadía. La venta se produce poco después adquiriéndola sus actuales dueños, derribando la vieja Abadía y levantando en su lugar un moderno edificio (actual Plaza de la Iglesia número cinco).

La nueva Casa Abadía (la que hoy conocemos), de nuevo por ruina y estado lamentable, tuvo que ser derribada, en 1982, en todo su interior (respetando la fachada) durante el Rectorado de Don José Manuel Vidal Colomer (1976-1985) y reedificada otra vez con el aspecto en la que se nos muestra en la actualidad, albergando la vivienda del Rector, despachos, habitaciones y un amplio salón para reuniones, exposiciones y actividades varias.


Autor: JOSEP VICENT MONCHO I GRAU

BIBLIOGRAFÍA

Archivo Parroquial de Beniarrés. Visitas, Quinques, Inventarios y Documentos Varios.
Archivo Municipal de Beniarrés. Censos de 1818 y 1893.

"LA CASA ABADÍA I EL MISTO" Publicado en la Revista "Fent Poble" nº 10 Setembre de 2002, de la Asociación Cultural L'Esportí. Pág. 5, 6, 7 y 8. Subasta de la media Casa Abadía en 1872 utilizando un "misto" e historia de la actual.